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miércoles, 2 de octubre de 2013

Memorable Reunión del 2012

Memorable Reunión del 2012

El año 2012 nos vimos las caras un sábado día 1 de diciembre a las 10.30 horas, desayunamos en el Restaurante Genil, y posteriromente visitamos la Almazara de la Cooperativa CAPI, pero antes de irnos a almorzar al Restaurante Fogón las Once Torres nos pasamos por el bar de Jorge García Alcazar, ¿os acordáis de él?, al cual le dimos una magnífica sorpresa. Fué una de las reuniones mas interesantes por la cantidad de compañeros que fuimos. 

  

Sirva este recordatorio para intentarlo un año más y con el esfuerzo de todos rememorar un rato tan ameno como el del 2.012.








martes, 1 de octubre de 2013

¡ Qué Recuerdos!

¿Quién no recuerda?

 El Puesto de Mariquilla:


Siempre en la puerta del Colegío, este anciano tenía un canasto en el que se nos suministraba previo pago, chicles, caramelos, bolas de cristal, "paladul", etc.. Nos lo encontrábamos en la puerta de colegio a la entrada, salida y en los recreos. ¿Quién no le ha comprado a mariquilla.?.

La Ernestería:


Junto a Secretaría y siguiendo el pasillo donde vivía el portero nos encontrábamos con un particular lugar en el cual se nos vendían lápices, bolígrafos, cuadernos, reglas, gomas y demás material escolar. Este sitio estaba atendido por Ernesto, de ahí su nombre; " la Ernestería".

Clase de Pretecnología:


Este es un singular nombre para una asignatura, que de toda la vida ha sido manualidades, pero con un nombre más exótico. Que decir del arco de seguetas, que nosotros no conozcamos, pues nos hicimos expertos en su manejo, en usar plantillas y encajar las diferentes piezas que de ellas salían.

La frase jeroglífica de Don Antonio Expósito.
 

Algunos todavía recordamos esa frase que nos hizo aprender Don Antonio para recordar los elementos de la tabla periódica: Cosa interesante; si nos aprendíamos la tabla periódica como si se tratara de la tabla de multiplicar, eso es de "carretilla", para identificar el elemento en su columna e incluso con su valencia y electrones por capas, sólo teníamos que memorizar esta frase: " Hibeestiva Croman Feconi Cuzinc Bocarne Oflu", correspondiendo cada sílaba con el primer elemento de cada columna.


El Estanque de Agua del Patio.


Que decir de este estanque que no sepamos. Cada temporada caía alguien al agua y tenía que pasar toda la mañana con la ropa mojada al solecito para que se secara. Lo que no me explico todavía cómo se podían caer la gente tan fácilmente, pues no era un sitio de paso, ni tampoco un lugar en el que se pudiera resbalar fácilmente; creo que a la gente lo empujaban para hacer la gracia.

"Detrás los Talleres".

Lugar de reunión "clandestina" prohíbida por nuestros maestros. Supongo, aunque no recuerdo muy bien, que nos reuníamos para fumar o para maquinar alguna trastada.

¿A qué jugábamos en el Recreo?


Las Canicas:

Consistía en apostar las bolas con la que se jugaba, para ello se realizaban hoyos por todo el patio, cada uno tenía su preferido, a base de golpear la del contrario y despues acercarlas al hoyo con los caracteristicos 3 "mecos", se apuntaba al hoyo para meterlas y volver a golpear. Las bolas estaban hechas de cristal, chino o eran de baterías y existían los torpes "bolones" de cristal que valían por dos bolas de apuesta.

 El "Clavo":

Todos hemos jugado con un clavo de metal sobre unos recuadros en forma de dameros y sobre una superficie de barro humedo y duro. Lo ïbamos clavando por tocas y a más de uno se le revotaba en el suelo y le daba un disgusto.

 Futbol:

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 Frontenis:

Sobre el muro del Edificio del patio de abajo golpeabamos con una pelota de tenis a un bote la pared, uno tras otro, eso si por encima del zócalo hasta fallar y pasar al último turno.



Policía y ladrones:

Vamos el pillar de toda la vida pero con carcel y todo.

 Salto Machuca:

Muy célebre durante nuestra época y prohibido por el colegio por lo "bestia" que era. Saltabamos por equipo sobre otros que estaban agachado boca abajo y enganchados unos a otros. Debíamos quedar encima de ellos sin caer al suelo. El que más y el que menos se destrozaba o la cabeza o los brazos o las piernas, eso sin hablar de los múltiples porrazos que nos llevabamos todos.